Marta Serranomartaserrano1@gmail.com
Gerardo Ojeda Castañedagerardojeda@yahoo.es
Periodista EducativoProfesor Universidad Carlos III de Madrid
Introducción
Ante la imparable influencia que tienen actualmente los indicadores o estudios de audiencias cuantitativos y cualitativos para justificar comercialmente la viabilidad o existencia de los programas televisivos o del funcionamiento de la televisión en general; y a más de treinta años del significativo desarrollo en diversos países del mundo de la televisión educativa (o bien del uso educativo o de la educación a través de la televisión) 1 a finales de los años 90 se planteó la necesidad social, política, o simplemente institucional de conocer el impacto, utilización o aprovechamiento de los contenidos televisivos de carácter educativo en las audiencias concretas a los que van dirigidos.
Una muestra del interés por los estudios de audiencias en la televisión educativa, lo encontramos, por ejemplo, en una iniciativa muy significativa 2 que en su momento institucional trató de responder a las siguientes interrogantes:
• ¿Quiénes son los usuarios de la TV educativa?
• ¿Con qué frecuencia se ve la programación?
• ¿De qué manera se recibe el mensaje?
• ¿Por qué, para qué y cómo emplean los programas?
• ¿Qué programas prefieren?
• ¿Cómo y en dónde ven la programación?
• ¿Qué otros medios de comunicación utilizan además de la TV educativa?
• ¿Cuál es su actitud frente al medio?
• ¿En dónde se encuentran los equipos y en qué condiciones técnicas?
Por ello, y a pesar de que todavía a día de hoy no existen muchas experiencias en el campo de los estudios de audiencias para la televisión educativa 3, la presente aproximación analítica trata de abordar desde una perspectiva conceptual ciertas propuestas que, desde diversas instancias y según reconocen algunos expertos de la televisión educativa, se han hecho sobre la importancia que tienen y deben tener estos estudios, cuya información es primordial para aportar elementos de diagnóstico o evaluación, los cuales permitan no sólo valorar la aceptación o rechazo, lo positivo y negativo, de los contenidos y programación televisiva transmitida, sino también incidir en todos aquellos procedimientos que permitan reforzar, corregir o modificar actividades y resultados alcanzados.
Es evidente que cualquier propuesta educativa (tal como se plantea en otro estudio muy significativo dedicado al estudio de audiencias sobre la televisión educativa) 4, tiene una acción final que la completa y que es la evaluación; su objetivo: facilitar información sobre el proceso que se evalúa para un perfeccionamiento permanente; pero sobre todo ayuda a comprender su funcionamiento o comportamiento, alcance, utilidad o impacto del mismo. De ahí que para la televisión educativa es importante conocer cuál es la audiencia total de los programas emitidos, quiénes son sus receptores reales y cómo llegan a ellos las emisiones. 5
Además, actualmente en materia de televisión es importante saber lo que se ofrece como programación televisiva, pero lo fundamental es conocer lo que las audiencias realmente ven, porqué ven, cómo acceden y para qué ven los diversos contenidos televisivos que se emiten a lo largo del día y de la noche. Y son importantes los estudios de audiencias, porque como una referencia, y sólo a título de ejemplo, ellos han detectado que el tiempo que los escolares permanecen en promedio frente al televisor en los países occidentales o más desarrollados es, como mínimo, equiparable al total de horas de permanencia en el centro escolar (García, 2003).
Por tanto, habrá que considerar que toda nueva propuesta que se haga sobre la televisión educativa para este nuevo milenio (Pérez, 2000), deberá incluir siempre el estudio de sus audiencias, lo cual llevará forzosamente a la revisión de las concepciones o conceptos de una naturaleza definida por premisas teóricas y metodológicas planteadas en el pasado siglo XX.
Televisión educativa
Desde sus orígenes, siempre que se ha tratado de definir el concepto de televisión educativa, han surgido los clásicos enfoques que la vinculan tanto en sus áreas de actuación, uso o aplicación para los distintos niveles escolares (desde preescolar hasta posgrado), así como dentro de los distintos modelos educativos (sean conductistas, cognitivos o constructivistas), pero, sobre todo, para las modalidades de enseñanza formal reglada (sea presencial, abierta o a distancia), o bien, no reglada o informal.
Es de ahí que, de una manera general, nació la doble concepción de la televisión educativa: por un lado, una televisión escolar, pedagógica, instruccional o didáctica y, por otro lado, la televisión cultural, divulgativa o del conocimiento 6.
De hecho, profesores investigadores en tecnología educativa de universidades españolas como Francisco Martínez Sánchez, Jesús Salinas o Julio Cabero (1988), entre otros, han coincidido en esta distinción, pero siempre haciendo énfasis en sus objetivos y potenciales destinatarios. Una muestra de esta propuesta la encontramos en la iniciativa que actualmente se desarrolla para la nueva televisión educativa colombiana y donde se plantea que, a diferencia de la televisión cultural, cuya denominación es más amplia e incluye una diversidad de formatos y audiencias muy próximas a la comercial (como los magazines, los reportajes, documentales o largometrajes), la televisión educativa desarrolla unos contenidos y estrategias específicas. Generalmente, dichos contenidos y estrategias expresadas a través del lenguaje televisivo no se encuentran explícitos en los lineamientos o estándares curriculares de la educación formal, pero poseen unas bases didácticas, sustentadas por teorías relevantes del aprendizaje. ¿Con qué fin? Con el fin o la intención primordial de influenciar positivamente al espectador, afectarlo de manera positiva y crítica en su visión del mundo. Se busca que la audiencia de este modelo de televisión pueda construir una representación de la realidad coherente con un conjunto de valores, ideales y actitudes deseadas por una colectividad. Y será esta intención la que hace necesarias estrategias que la complementen; esto es, material de apoyo, cartillas o textos impresos que profundicen en sus contenidos con reflexiones teóricas o pautas didácticas concretas, y, por supuesto, se hace indispensable establecer una conectividad efectiva con redes informáticas de comunicación (interactividad con la televisión, foros virtuales, portales educativos, blogs, etc.), que permita unir regiones distantes, hacer circular la información y garantizar su retroalimentación. En cambio, la televisión escolar se ubica en el corazón mismo del sistema educativo formal. Su objetivo ya no será complementarlo sino reemplazarlo. Sus contenidos responden a un currículo académico. El diseño y estructura de sus programas contemplan de manera instructiva y controlada, teorías, saberes y metodologías inherentes al proceso de enseñanza-aprendizaje. En síntesis, la televisión educativa se ubica en el centro de esta triada flexible, entre la televisión cultural y escolar. Comparte en ese horizonte común objetivos, audiencias y estrategias afines pero se distingue por un conjunto de potencialidades que habrá que explorar. 7
Ahora bien, en la gran mayoría de los países del mundo, se reconoce la gran influencia y la enorme importancia educativa que ha tenido la televisión en la segunda mitad del siglo pasado, y en especial dentro del propio desarrollo de las industrias culturales del audiovisual; sin embargo, actualmente con la llegada de las nuevas tecnologías multimedia de la información dentro de la integración o convergencia con Internet, la televisión educativa resurge una vez más como un valioso apoyo pedagógico o didáctico mediático para superar los graves problemas de calidad, oferta, demanda y equidad escolar, así como para resolver aquellas necesidades de información institucional, orientación escolar y comunicación administrativa de distintas organizaciones educativas.
Es más, también existe una forma de definir la televisión educativa a partir de las propias experiencias que han existido en el mundo y que podrían clasificarse en cuatro grupos (según el Informe Marco sobre la Televisión Educación en España. MEC, Madrid, 1996):
a) Experiencias de carácter formal reglado, vinculadas a un currículo académico concreto, con objetivos educativos precisos, con un desarrollo estructurado y progresivo, y que dan acceso a algún título con reconocimiento oficial.
b) Otras de carácter formal y no reglado; formal, porque presentan características propias de este tipo de educación: intencionalidad, sistematización, planificación, vinculación con objetivos de algún nivel de la escolaridad, etc. Y, no reglada, porque no se vinculan con la obtención de títulos oficiales.
c) Experiencias de carácter no formal o informal, que aprovechando los lenguajes y formatos televisivos incorporan objetivos educativos, generalmente destinados a motivar al público en la adquisición de conocimientos, o se utilizan para el desarrollo de campañas que pretenden el cambio de actitudes, la modificación de hábitos de comportamiento o la prevención de conductas que pueden provocar efectos perniciosos demostrados, ya sea en ámbitos sociales o de carácter más individual, como la prevención de accidentes de tráfico, la promoción del respeto a las minorías, la prevención del tabaquismo, el alcoholismo o el SIDA, la adopción de hábitos alimentarios saludables, etc.
d) Otro grupo de experiencias lo constituyen los programas que no tienen explícitamente intencionalidad educativa, pero que por sus contenidos, o por su pertenencia a determinados géneros y formatos audiovisuales ejercen, de hecho, una influencia educativa relevante en positivo o en negativo. En positivo podríamos citar las comedias de situación o series televisivas que ensalzan la solidaridad, el respeto a la diversidad, la cooperación, la no discriminación, el respeto al medio ambiente, etc. En negativo podríamos citar algunos reality shows, telefilmes, dibujos animados, anuncios publicitarios, etc., que ensalzan la violencia, la agresividad, la competencia desaforada, o el valor supremo del poder, del éxito y del dinero.
De ahí que valorar a día de hoy el impacto o aprovechamiento social que han tenido tantas iniciativas públicas 8 (y señalar algunas privadas) en materia de televisión educativa, es ante todo reconocer la importancia y trayectoria de su evolución y existencia, pero también visualizar el futuro de una televisión educativa enfrentada a profundos cambios, determinados por las distintas transformaciones tecnológicas, comunicativas, políticas, culturales o sociales que suceden vertiginosamente en todo el mundo.
En este sentido, en la mayoría de los países de Iberoamérica por ejemplo, siempre ha existido un enorme reconocimiento social a la importancia que ha tenido la televisión educativa y cultural para el apoyo pedagógico o didáctico de profesores y alumnos en los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro y fuera del aula, así como para el desarrollo, mejora e innovación de la educación ante problemas específicos de equidad, calidad y fortalecimiento social de los individuos. Y por ello, es importante destacar y rescatar la larga experiencia que sobre este campo existe en diversos países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, El Salvador, México, Panamá, Perú o Venezuela a lo largo de estos últimos treinta años. 9
Es cierto, por otra parte, que en los últimos tiempos, con la irrupción de la llamada televisión sin fronteras, de cobertura internacional o intercontinental y con intereses transnacionales netamente económicos y políticos, este tipo de programas televisivos dedicados a la educación y a la cultura empiezan a salir de los estrechos y limitados espacios públicos y privados de la televisión con fines sociales, y han empezado a ser contemplados de pronto para la televisión de espectáculo y entretenimiento con fines comerciales, como si se tratara ya de un nuevo producto en el mercado del consumo televisivo 10 (sirva como ejemplo las exitosas emisiones en España de Supernanny por Cuatro o El Internado de Antena 3).
Sin embargo, y a pesar que todavía la televisión educativa se siga considerando como un posible género televisivo temático especializado, comparable a las emisiones o canales televisivos deportivos, económicos, parlamentarios, médicos y de salud, de cocina, moda, etc., 11 también se la ha querido ver por otra parte como espacio de enseñanza y formación, minoritarios, aburridos y contrarios a lo que representa el verdadero espíritu y concepto de la televisión que debe estar dirigida especialmente al entretenimiento, la diversión, el ocio, el esparcimiento, el espectáculo, o bien, de noticias que permita a las personas informarse sobre la actualidad diaria; pero incluso, hay propuestas y reflexiones analíticas que niegan la posibilidad de que la televisión educativa haya existido y sugieren que de todas las funciones televisivas, la educativa es la única que ha fracasado: en este medio siglo de existencia la televisión nunca llegó a ser un medio para la educación. La televisión educativa fracasó en su intento, salvo en hacer hablar a enseñantes y estudiantes sobre la televisión… la historia de la televisión educativa ha sido, la televisión por un lado, y por otro, la educación (Vilches, 2000).
En España, la función educadora que una televisión pública como Televisión Española (TVE) podía y debía ejercer a principio de los años 60 a favor de los más necesitados y en momentos de graves desigualdades sociales provocó una decisión compartida de los responsables de la educación (Dirección General de Enseñanza Primaria del Ministerio de Educación y Ciencia) y de la televisión (Dirección General de Radiodifusión y Televisión) para crear la Televisión Escolar. Su planteamiento y su gestión, encomendados al Departamento de Programas Educativos y Culturales de TVE, fueron fruto de un esfuerzo compartido que permitió a 12,000 escuelas de enseñanza primaria recibir todas las mañanas durante dos horas programas ideados para su explotación docente y educativa por parte de los maestros en horario lectivo. Y si a finales de los años 90, el Grupo Planeta llegó a crear el canal educativo Beca, el cual sólo tuvo aproximadamente cinco años de duración; incluso, y a pesar de algunas iniciativas por parte del Ministerio de Educación o de TVE, hasta ahora nunca han tenido ningún éxito todos aquellos proyectos que se han presentado para que exista un canal educativo de televisión.
Gerardo Ojeda Castañedagerardojeda@yahoo.es
Periodista EducativoProfesor Universidad Carlos III de Madrid
Introducción
Ante la imparable influencia que tienen actualmente los indicadores o estudios de audiencias cuantitativos y cualitativos para justificar comercialmente la viabilidad o existencia de los programas televisivos o del funcionamiento de la televisión en general; y a más de treinta años del significativo desarrollo en diversos países del mundo de la televisión educativa (o bien del uso educativo o de la educación a través de la televisión) 1 a finales de los años 90 se planteó la necesidad social, política, o simplemente institucional de conocer el impacto, utilización o aprovechamiento de los contenidos televisivos de carácter educativo en las audiencias concretas a los que van dirigidos.
Una muestra del interés por los estudios de audiencias en la televisión educativa, lo encontramos, por ejemplo, en una iniciativa muy significativa 2 que en su momento institucional trató de responder a las siguientes interrogantes:
• ¿Quiénes son los usuarios de la TV educativa?
• ¿Con qué frecuencia se ve la programación?
• ¿De qué manera se recibe el mensaje?
• ¿Por qué, para qué y cómo emplean los programas?
• ¿Qué programas prefieren?
• ¿Cómo y en dónde ven la programación?
• ¿Qué otros medios de comunicación utilizan además de la TV educativa?
• ¿Cuál es su actitud frente al medio?
• ¿En dónde se encuentran los equipos y en qué condiciones técnicas?
Por ello, y a pesar de que todavía a día de hoy no existen muchas experiencias en el campo de los estudios de audiencias para la televisión educativa 3, la presente aproximación analítica trata de abordar desde una perspectiva conceptual ciertas propuestas que, desde diversas instancias y según reconocen algunos expertos de la televisión educativa, se han hecho sobre la importancia que tienen y deben tener estos estudios, cuya información es primordial para aportar elementos de diagnóstico o evaluación, los cuales permitan no sólo valorar la aceptación o rechazo, lo positivo y negativo, de los contenidos y programación televisiva transmitida, sino también incidir en todos aquellos procedimientos que permitan reforzar, corregir o modificar actividades y resultados alcanzados.
Es evidente que cualquier propuesta educativa (tal como se plantea en otro estudio muy significativo dedicado al estudio de audiencias sobre la televisión educativa) 4, tiene una acción final que la completa y que es la evaluación; su objetivo: facilitar información sobre el proceso que se evalúa para un perfeccionamiento permanente; pero sobre todo ayuda a comprender su funcionamiento o comportamiento, alcance, utilidad o impacto del mismo. De ahí que para la televisión educativa es importante conocer cuál es la audiencia total de los programas emitidos, quiénes son sus receptores reales y cómo llegan a ellos las emisiones. 5
Además, actualmente en materia de televisión es importante saber lo que se ofrece como programación televisiva, pero lo fundamental es conocer lo que las audiencias realmente ven, porqué ven, cómo acceden y para qué ven los diversos contenidos televisivos que se emiten a lo largo del día y de la noche. Y son importantes los estudios de audiencias, porque como una referencia, y sólo a título de ejemplo, ellos han detectado que el tiempo que los escolares permanecen en promedio frente al televisor en los países occidentales o más desarrollados es, como mínimo, equiparable al total de horas de permanencia en el centro escolar (García, 2003).
Por tanto, habrá que considerar que toda nueva propuesta que se haga sobre la televisión educativa para este nuevo milenio (Pérez, 2000), deberá incluir siempre el estudio de sus audiencias, lo cual llevará forzosamente a la revisión de las concepciones o conceptos de una naturaleza definida por premisas teóricas y metodológicas planteadas en el pasado siglo XX.
Televisión educativa
Desde sus orígenes, siempre que se ha tratado de definir el concepto de televisión educativa, han surgido los clásicos enfoques que la vinculan tanto en sus áreas de actuación, uso o aplicación para los distintos niveles escolares (desde preescolar hasta posgrado), así como dentro de los distintos modelos educativos (sean conductistas, cognitivos o constructivistas), pero, sobre todo, para las modalidades de enseñanza formal reglada (sea presencial, abierta o a distancia), o bien, no reglada o informal.
Es de ahí que, de una manera general, nació la doble concepción de la televisión educativa: por un lado, una televisión escolar, pedagógica, instruccional o didáctica y, por otro lado, la televisión cultural, divulgativa o del conocimiento 6.
De hecho, profesores investigadores en tecnología educativa de universidades españolas como Francisco Martínez Sánchez, Jesús Salinas o Julio Cabero (1988), entre otros, han coincidido en esta distinción, pero siempre haciendo énfasis en sus objetivos y potenciales destinatarios. Una muestra de esta propuesta la encontramos en la iniciativa que actualmente se desarrolla para la nueva televisión educativa colombiana y donde se plantea que, a diferencia de la televisión cultural, cuya denominación es más amplia e incluye una diversidad de formatos y audiencias muy próximas a la comercial (como los magazines, los reportajes, documentales o largometrajes), la televisión educativa desarrolla unos contenidos y estrategias específicas. Generalmente, dichos contenidos y estrategias expresadas a través del lenguaje televisivo no se encuentran explícitos en los lineamientos o estándares curriculares de la educación formal, pero poseen unas bases didácticas, sustentadas por teorías relevantes del aprendizaje. ¿Con qué fin? Con el fin o la intención primordial de influenciar positivamente al espectador, afectarlo de manera positiva y crítica en su visión del mundo. Se busca que la audiencia de este modelo de televisión pueda construir una representación de la realidad coherente con un conjunto de valores, ideales y actitudes deseadas por una colectividad. Y será esta intención la que hace necesarias estrategias que la complementen; esto es, material de apoyo, cartillas o textos impresos que profundicen en sus contenidos con reflexiones teóricas o pautas didácticas concretas, y, por supuesto, se hace indispensable establecer una conectividad efectiva con redes informáticas de comunicación (interactividad con la televisión, foros virtuales, portales educativos, blogs, etc.), que permita unir regiones distantes, hacer circular la información y garantizar su retroalimentación. En cambio, la televisión escolar se ubica en el corazón mismo del sistema educativo formal. Su objetivo ya no será complementarlo sino reemplazarlo. Sus contenidos responden a un currículo académico. El diseño y estructura de sus programas contemplan de manera instructiva y controlada, teorías, saberes y metodologías inherentes al proceso de enseñanza-aprendizaje. En síntesis, la televisión educativa se ubica en el centro de esta triada flexible, entre la televisión cultural y escolar. Comparte en ese horizonte común objetivos, audiencias y estrategias afines pero se distingue por un conjunto de potencialidades que habrá que explorar. 7
Ahora bien, en la gran mayoría de los países del mundo, se reconoce la gran influencia y la enorme importancia educativa que ha tenido la televisión en la segunda mitad del siglo pasado, y en especial dentro del propio desarrollo de las industrias culturales del audiovisual; sin embargo, actualmente con la llegada de las nuevas tecnologías multimedia de la información dentro de la integración o convergencia con Internet, la televisión educativa resurge una vez más como un valioso apoyo pedagógico o didáctico mediático para superar los graves problemas de calidad, oferta, demanda y equidad escolar, así como para resolver aquellas necesidades de información institucional, orientación escolar y comunicación administrativa de distintas organizaciones educativas.
Es más, también existe una forma de definir la televisión educativa a partir de las propias experiencias que han existido en el mundo y que podrían clasificarse en cuatro grupos (según el Informe Marco sobre la Televisión Educación en España. MEC, Madrid, 1996):
a) Experiencias de carácter formal reglado, vinculadas a un currículo académico concreto, con objetivos educativos precisos, con un desarrollo estructurado y progresivo, y que dan acceso a algún título con reconocimiento oficial.
b) Otras de carácter formal y no reglado; formal, porque presentan características propias de este tipo de educación: intencionalidad, sistematización, planificación, vinculación con objetivos de algún nivel de la escolaridad, etc. Y, no reglada, porque no se vinculan con la obtención de títulos oficiales.
c) Experiencias de carácter no formal o informal, que aprovechando los lenguajes y formatos televisivos incorporan objetivos educativos, generalmente destinados a motivar al público en la adquisición de conocimientos, o se utilizan para el desarrollo de campañas que pretenden el cambio de actitudes, la modificación de hábitos de comportamiento o la prevención de conductas que pueden provocar efectos perniciosos demostrados, ya sea en ámbitos sociales o de carácter más individual, como la prevención de accidentes de tráfico, la promoción del respeto a las minorías, la prevención del tabaquismo, el alcoholismo o el SIDA, la adopción de hábitos alimentarios saludables, etc.
d) Otro grupo de experiencias lo constituyen los programas que no tienen explícitamente intencionalidad educativa, pero que por sus contenidos, o por su pertenencia a determinados géneros y formatos audiovisuales ejercen, de hecho, una influencia educativa relevante en positivo o en negativo. En positivo podríamos citar las comedias de situación o series televisivas que ensalzan la solidaridad, el respeto a la diversidad, la cooperación, la no discriminación, el respeto al medio ambiente, etc. En negativo podríamos citar algunos reality shows, telefilmes, dibujos animados, anuncios publicitarios, etc., que ensalzan la violencia, la agresividad, la competencia desaforada, o el valor supremo del poder, del éxito y del dinero.
De ahí que valorar a día de hoy el impacto o aprovechamiento social que han tenido tantas iniciativas públicas 8 (y señalar algunas privadas) en materia de televisión educativa, es ante todo reconocer la importancia y trayectoria de su evolución y existencia, pero también visualizar el futuro de una televisión educativa enfrentada a profundos cambios, determinados por las distintas transformaciones tecnológicas, comunicativas, políticas, culturales o sociales que suceden vertiginosamente en todo el mundo.
En este sentido, en la mayoría de los países de Iberoamérica por ejemplo, siempre ha existido un enorme reconocimiento social a la importancia que ha tenido la televisión educativa y cultural para el apoyo pedagógico o didáctico de profesores y alumnos en los procesos de enseñanza y aprendizaje dentro y fuera del aula, así como para el desarrollo, mejora e innovación de la educación ante problemas específicos de equidad, calidad y fortalecimiento social de los individuos. Y por ello, es importante destacar y rescatar la larga experiencia que sobre este campo existe en diversos países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, El Salvador, México, Panamá, Perú o Venezuela a lo largo de estos últimos treinta años. 9
Es cierto, por otra parte, que en los últimos tiempos, con la irrupción de la llamada televisión sin fronteras, de cobertura internacional o intercontinental y con intereses transnacionales netamente económicos y políticos, este tipo de programas televisivos dedicados a la educación y a la cultura empiezan a salir de los estrechos y limitados espacios públicos y privados de la televisión con fines sociales, y han empezado a ser contemplados de pronto para la televisión de espectáculo y entretenimiento con fines comerciales, como si se tratara ya de un nuevo producto en el mercado del consumo televisivo 10 (sirva como ejemplo las exitosas emisiones en España de Supernanny por Cuatro o El Internado de Antena 3).
Sin embargo, y a pesar que todavía la televisión educativa se siga considerando como un posible género televisivo temático especializado, comparable a las emisiones o canales televisivos deportivos, económicos, parlamentarios, médicos y de salud, de cocina, moda, etc., 11 también se la ha querido ver por otra parte como espacio de enseñanza y formación, minoritarios, aburridos y contrarios a lo que representa el verdadero espíritu y concepto de la televisión que debe estar dirigida especialmente al entretenimiento, la diversión, el ocio, el esparcimiento, el espectáculo, o bien, de noticias que permita a las personas informarse sobre la actualidad diaria; pero incluso, hay propuestas y reflexiones analíticas que niegan la posibilidad de que la televisión educativa haya existido y sugieren que de todas las funciones televisivas, la educativa es la única que ha fracasado: en este medio siglo de existencia la televisión nunca llegó a ser un medio para la educación. La televisión educativa fracasó en su intento, salvo en hacer hablar a enseñantes y estudiantes sobre la televisión… la historia de la televisión educativa ha sido, la televisión por un lado, y por otro, la educación (Vilches, 2000).
En España, la función educadora que una televisión pública como Televisión Española (TVE) podía y debía ejercer a principio de los años 60 a favor de los más necesitados y en momentos de graves desigualdades sociales provocó una decisión compartida de los responsables de la educación (Dirección General de Enseñanza Primaria del Ministerio de Educación y Ciencia) y de la televisión (Dirección General de Radiodifusión y Televisión) para crear la Televisión Escolar. Su planteamiento y su gestión, encomendados al Departamento de Programas Educativos y Culturales de TVE, fueron fruto de un esfuerzo compartido que permitió a 12,000 escuelas de enseñanza primaria recibir todas las mañanas durante dos horas programas ideados para su explotación docente y educativa por parte de los maestros en horario lectivo. Y si a finales de los años 90, el Grupo Planeta llegó a crear el canal educativo Beca, el cual sólo tuvo aproximadamente cinco años de duración; incluso, y a pesar de algunas iniciativas por parte del Ministerio de Educación o de TVE, hasta ahora nunca han tenido ningún éxito todos aquellos proyectos que se han presentado para que exista un canal educativo de televisión.
Televisión educativa y audiencias
En España –al igual que en todos los países del mundo–, es escasa la oferta de televisión educativa que existe en los canales televisivos, lo cual da como resultado que las cifras de sus audiencias sean poco relevantes cuando se presentan los indicadores correspondientes al share diario, semanal, mensual o anual. Empresas especializadas en los análisis de audiencias, como es el caso de Corporación Multimedia, describen la situación de la televisión educativa de la siguiente manera:
… La aportación de los programas educativos ha oscilado a lo largo de la última década entre el 0.2 y 0.4% de la audiencia total de la televisión… lo cual puede considerarse como el peso de la televisión educativa en el medio. Como referencia comparativa, los informativos y magazines tienen entre un 11 y 12% del visionado de televisión comercial en abierto; el cine y las series extranjeras alrededor del 9%, respectivamente; los deportes el 3%, y los infantiles y juveniles un 1.6%... Es decir que, programas emblemáticos de la 2 de TVE en sentido estricto de educativos como La Aventura del Saber son vistos en los últimos años por algo menos de 100,000 individuos… TV UNED alcanza en el año 2006 un promedio de 36,000 teleespectadores (0.1% de la población de referencia)… y el That’s English con 18,000 televidentes medios diarios. 19
Ahora bien, en la mayoría de los estudios de audiencia sobre televisión educativa, uno de los aspectos importantes a señalar es que cuando se habla de recepción y audiencias, no se refirieren a shares y ratings, ya que por el momento no les ha interesado en conocer cuánto tiempo están prendidos los televisores, ni en identificar los hábitos o preferencias de programación o los movimientos migratorios entre los canales.
En realidad, se trata de considerar a la audiencia como el usuario de la programación televisiva, el cual no es solamente un mero espectador sino que se trata de un interlocutor, un sujeto activo frente al medio. Y la recepción es entonces el proceso de interacción que se establece entre el sujeto y el contenido del mensaje, el cual se transmite por cualquier medio; esta interacción es resultado de la interrelación o permediación entre las características individuales y socioculturales que determinan su manera de pensar y de ver televisión; se están refiriendo a las formas de uso y su intencionalidad al ponerse en contacto con la televisión, así como la capacidad del televidente para elegir qué ver y cuándo, y los mecanismos para interactuar con distintos medios con propósitos educativos.
… La audiencia, por tanto, se conforma como resultado de la interacción continua que se tiene con el medio lo que genera una preferencia, una consistencia en el uso y exposición de determinados mensajes y las formas en que los analizan para aceptar o rechazar diversos medios y mensajes… 20 En este sentido, también en los estudios de audiencias para la televisión educativa, se han utilizado diversas metodologías con diferentes instrumentos de recolección y análisis de la información, y donde los fundamentales son tres: cuestionario, entrevista y dinámicas grupales de evaluación de contenidos. Con ellos, y más allá de definir el perfil sociodemográfico (edad, sexo, hábitat, categorías y niveles socioeducativos, culturales, profesionales u ocupacionales, etc.) de sus audiencias, se obtienen datos prioritarios sobre el funcionamiento de las emisiones de televisión educativa y que responden a cuestiones tan importantes como si los contenidos televisivos emitidos responden o responderán a las necesidades y expectativas de los receptores y posibles usuarios.
Naturalmente, desde esta cuestión central se abordan otros múltiples tópicos u objetos de estudio o investigación del comportamiento de las audiencias como:
• Los horarios y segmentos de emisión más adecuados para sus intereses
• Los tipos de programas o contenidos televisivos que recibe y rechaza
• Los modos y motivos o razones de la observación y el rechazo
• Los tipos de contenidos y programas televisivos que le interesan y el por qué de su interés
• El tipo de utilización y aprovechamiento que realizan de los programas emitidos, etcétera.
Aun cuando el aspecto de la calidad audiovisual (técnica-artística, creativa-estética) de la emisión o de los contenidos es un elemento de análisis también indispensable a tener en cuenta para los estudios de audiencia de la televisión educativa, otro factor fundamental a tener en consideración es el de la interactividad emisor-receptor, y sobre todo, el de la pertinencia o adecuación educativa. Una característica significativa, y generalizado en los estudios de audiencias en la televisión educativa, es la posibilidad de definir dos grandes segmentos de teleespectadores usuarios potenciales: los profesores y los alumnos de distintos niveles de escolaridad.
Por otra parte, si es indispensable conocer y definir como usuarios a las distintas audiencias educativas, también será necesario evaluar con ellas no sólo las emisiones de televisión que reciben y en que condiciones físicas las reciben, sino también la calidad, lo atractivo y la pertinencia de los materiales didácticos o pedagógicos de acompañamiento que se ofrecen para un mejor aprovechamiento de los contenidos televisivos, y los cuales son parte inseparable y de la interactividad entre ellos dentro de un proceso de enseñanza-aprendizaje.
En consecuencia, todo estudio de audiencias de la televisión educativa, requerirá además de los métodos clásicos de la investigación social y de la mercadotecnia, fortalecer y seguir poniendo en funcionamiento de una forma permanente diversos sistemas o canales de comunicación bidireccional que permitan recopilar y sistematizar la información sobre necesidades e intereses que planteen sus audiencias usuarias tales como el correo electrónico, el correo postal, un buzón físico, un sitio Web, un teléfono gratuito, un número de fax, etc.; y los cuales deberán permitir a su vez que los usuarios reciban de una manera satisfactoria una retroalimentación de sus aportaciones, cuyo fin último son incorporarlas y que influyan en la concepción, producción, realización, programación o difusión de las emisiones o contenidos que se transmitan posteriormente.
En España –al igual que en todos los países del mundo–, es escasa la oferta de televisión educativa que existe en los canales televisivos, lo cual da como resultado que las cifras de sus audiencias sean poco relevantes cuando se presentan los indicadores correspondientes al share diario, semanal, mensual o anual. Empresas especializadas en los análisis de audiencias, como es el caso de Corporación Multimedia, describen la situación de la televisión educativa de la siguiente manera:
… La aportación de los programas educativos ha oscilado a lo largo de la última década entre el 0.2 y 0.4% de la audiencia total de la televisión… lo cual puede considerarse como el peso de la televisión educativa en el medio. Como referencia comparativa, los informativos y magazines tienen entre un 11 y 12% del visionado de televisión comercial en abierto; el cine y las series extranjeras alrededor del 9%, respectivamente; los deportes el 3%, y los infantiles y juveniles un 1.6%... Es decir que, programas emblemáticos de la 2 de TVE en sentido estricto de educativos como La Aventura del Saber son vistos en los últimos años por algo menos de 100,000 individuos… TV UNED alcanza en el año 2006 un promedio de 36,000 teleespectadores (0.1% de la población de referencia)… y el That’s English con 18,000 televidentes medios diarios. 19
Ahora bien, en la mayoría de los estudios de audiencia sobre televisión educativa, uno de los aspectos importantes a señalar es que cuando se habla de recepción y audiencias, no se refirieren a shares y ratings, ya que por el momento no les ha interesado en conocer cuánto tiempo están prendidos los televisores, ni en identificar los hábitos o preferencias de programación o los movimientos migratorios entre los canales.
En realidad, se trata de considerar a la audiencia como el usuario de la programación televisiva, el cual no es solamente un mero espectador sino que se trata de un interlocutor, un sujeto activo frente al medio. Y la recepción es entonces el proceso de interacción que se establece entre el sujeto y el contenido del mensaje, el cual se transmite por cualquier medio; esta interacción es resultado de la interrelación o permediación entre las características individuales y socioculturales que determinan su manera de pensar y de ver televisión; se están refiriendo a las formas de uso y su intencionalidad al ponerse en contacto con la televisión, así como la capacidad del televidente para elegir qué ver y cuándo, y los mecanismos para interactuar con distintos medios con propósitos educativos.
… La audiencia, por tanto, se conforma como resultado de la interacción continua que se tiene con el medio lo que genera una preferencia, una consistencia en el uso y exposición de determinados mensajes y las formas en que los analizan para aceptar o rechazar diversos medios y mensajes… 20 En este sentido, también en los estudios de audiencias para la televisión educativa, se han utilizado diversas metodologías con diferentes instrumentos de recolección y análisis de la información, y donde los fundamentales son tres: cuestionario, entrevista y dinámicas grupales de evaluación de contenidos. Con ellos, y más allá de definir el perfil sociodemográfico (edad, sexo, hábitat, categorías y niveles socioeducativos, culturales, profesionales u ocupacionales, etc.) de sus audiencias, se obtienen datos prioritarios sobre el funcionamiento de las emisiones de televisión educativa y que responden a cuestiones tan importantes como si los contenidos televisivos emitidos responden o responderán a las necesidades y expectativas de los receptores y posibles usuarios.
Naturalmente, desde esta cuestión central se abordan otros múltiples tópicos u objetos de estudio o investigación del comportamiento de las audiencias como:
• Los horarios y segmentos de emisión más adecuados para sus intereses
• Los tipos de programas o contenidos televisivos que recibe y rechaza
• Los modos y motivos o razones de la observación y el rechazo
• Los tipos de contenidos y programas televisivos que le interesan y el por qué de su interés
• El tipo de utilización y aprovechamiento que realizan de los programas emitidos, etcétera.
Aun cuando el aspecto de la calidad audiovisual (técnica-artística, creativa-estética) de la emisión o de los contenidos es un elemento de análisis también indispensable a tener en cuenta para los estudios de audiencia de la televisión educativa, otro factor fundamental a tener en consideración es el de la interactividad emisor-receptor, y sobre todo, el de la pertinencia o adecuación educativa. Una característica significativa, y generalizado en los estudios de audiencias en la televisión educativa, es la posibilidad de definir dos grandes segmentos de teleespectadores usuarios potenciales: los profesores y los alumnos de distintos niveles de escolaridad.
Por otra parte, si es indispensable conocer y definir como usuarios a las distintas audiencias educativas, también será necesario evaluar con ellas no sólo las emisiones de televisión que reciben y en que condiciones físicas las reciben, sino también la calidad, lo atractivo y la pertinencia de los materiales didácticos o pedagógicos de acompañamiento que se ofrecen para un mejor aprovechamiento de los contenidos televisivos, y los cuales son parte inseparable y de la interactividad entre ellos dentro de un proceso de enseñanza-aprendizaje.
En consecuencia, todo estudio de audiencias de la televisión educativa, requerirá además de los métodos clásicos de la investigación social y de la mercadotecnia, fortalecer y seguir poniendo en funcionamiento de una forma permanente diversos sistemas o canales de comunicación bidireccional que permitan recopilar y sistematizar la información sobre necesidades e intereses que planteen sus audiencias usuarias tales como el correo electrónico, el correo postal, un buzón físico, un sitio Web, un teléfono gratuito, un número de fax, etc.; y los cuales deberán permitir a su vez que los usuarios reciban de una manera satisfactoria una retroalimentación de sus aportaciones, cuyo fin último son incorporarlas y que influyan en la concepción, producción, realización, programación o difusión de las emisiones o contenidos que se transmitan posteriormente.
MUCHO SE HA COMENTADO SOBRE SI LA TELEVISIÓN PUBLICA ES EDUCATIVA O TODO LA CONTRARIO, CREO QUE NO PODEMOS SITUARNOS EN UNO U OTRO EXTREMO, PUES AUNQUE ES CIERTO QUE LA PROGRAMACIÓN DE LA TELEVISIÓN ABIERTA EN SU MAYORIA TIENDE A LA DEFORMACION DE LOS TELEVIDENTES, TAMBIEN ES CIERTO QUE LA RESPONSABILIDAD DE COMO SE VE LA TELEVISIÓN ES DE LOS TELEVIDENTES, Y CUANDO ESTOS SON PEQUEÑOS, ES RESPONSABILIDAD NO SOLO DEL DOCENTE, SINO DE LOS PADRES DE FAMILIA; PUES DEBEMOS RECORDAR QUE EL PROCESO EDUCATIVO FORMA UNA TRIADA ENTRE LOS TRES ACTORES PRIMORDIALES DE LA EDUCACIÓN (MAESTRO-ALUMNO-PADRE DE FAMILIA). Y SOMOS QUIENES LE DAREMOS LAS BASES Y HERRAMIENTAS CRITICAS AL NIÑO PARA VER LA TELEVISIÓN.
ResponderEliminarASI MISMO, NOSOTROS DOCENTES DEBEMOS APROVECHAR ESTA MAGNIFICA OPORTUNIDAD QUE DA LA MALA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA PARA EDUCAR Y FORMAR A LOS TELEVIDENTES, APLICANDO ESTRATEGIAS PROPICIAS PARA ELLO.
GRACIAS.
La función de la televisión es educar y claro que lo hace "bien o mal" pero cumple con esa función, ya depende del espectador el tipo de programación que quiera ver, pero viendolo en el sentido estricto de lo que significa educar creo que la televisión actual deja mucho que desear,ya que educa mal pues en su mayoría la programación está hecha a base de ver violencia y sexo,entre otros.Ya hasta los programas que antes le llamaban "la barra infantil" está plagada de escenas que no dejan nada a la imaginación.
ResponderEliminarLo que es muy cierto que lo que nuestros hijos vean en la televisión depende mucho de la formación educativa que nosotros como padres les demos.
LA REFLEXIÓN QUE PUDIMOS APRECIAR A ESTE TIPO DE OFRECIMIENTO TANTO EN COLOMBIA (QUE PARA HACER HONESTOS ESTE PAÌS EMBRIAGADO DE DIFERENTES USOS DE LA AMAPOLA Y EL USO DE NIÑOS Y ADOLESCENTES PARA SU COMERCIALIZACIÓN Y TRANSPORTACIÓN) Y COMO LA TV ESPAÑOLA (QUE TENEMOS LA TENDENCIA A LA LITERATURA Y ENFOQUE DE CRECIMIENTO INTELECUAL DE SU INFANCIA Y JUVENTUD) HACEN DE ESTA LECTURA UNA VENTANA A LA REALIDAD.
ResponderEliminarSI BIEN, COMO LICENCIADA EN COMUNICACIÓN, ES BIEN LATENTE QUE LA TV EDUCATIVA DESAPAREZCA, PERO... SIEMPRE EXISTE EL APOYO DE INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES QUE LA LLEVAN AL AIRE.. EL CANAL DEL POLITÉCNICO (11) Y CANAL 22 , QUE EN UN INICIO SE IDENTIFICÓ COMO TV UNAM, SON LA ESCENICA MISMA DEL TRABAJO EN SINERGIA DE INSTITUCIONES EDUCATIVAS, GOBIERNO Y EMPRESAS PREOCUPADAS POR LA CULTURA DE UN PAÍS ASI COMO EL DESARROLLO INTELECTUAL DE UN SECTOR .. EN NUESTRO PAIS EXISTE LA RED (ESTACIONES RADIOFÓNICAS Y TELEVISORAS EDUCATIVAS DE MÉXICO) QUE SURGE EN LA DECADA DE LOS 90'S, PARA FORTALECER ESTA MUERTE ANUNCIADA DE LA TV EDUCATIVA.
SI BIEN TE PUEDO CONTAR QUE LAS OPCIONES CULTURALES EN NUESTRO SISTEMA DE TV SON COMO DIOS TODOS SABEMOS QUE EXITEN PERO NADIE LOS VE,ES UNA FRASE TRILLADA Y CONOCIDA POR CUANTO COMUNICADOR CONOZCAS. ESTO TAMBÍEN ES UNA REALIDAD, LO QUE NO SE HACE CONFIABLE SON LOS RESULTADO DE LAS ENCUESTAS CON SUS PORCENTAJES DE QUIEN VE Y NO VE ESTAS OPCIONES. YA QUE SIEMPRE COMO EN CONTIENDA ELECTORAL SE COLOCAN NÚMEROS ESCANDALOSOS.
DESPUÉS DE TODO ESTE SPECH, TE COMPARTE LA SIGUIENTE REFLEXIÓN: SI NO EXISTE ESTAS INSTITUCIONES SE CIERRAN LAS PUERTAS A ARTISTAS VISUALES, ESCRITORES, COMUNICADORES, CUANTA CUENTOS, FILÓSOFOS QUE TRABAJAN PARA DAR COMO RESULTADO UN PROGRAMA ABURRIDO, CON POCO PRESUPUESTO, PERO CON UN CONTENIDO RICO EN CONOCIMIENTOS, NADA ATRACTIVO PARA LOS NIÑOS DE HOY.
ESO ES TODO AMIGOS!!!!!
Estoy de acuerdo con el comentario de mi compañero Eusebio.
ResponderEliminarRealmente la televisión educa, de una o de otra manera según lo que el espectador ve es lo que aprende, por eso es importante lo que se comenta en el artículo se tiene que enfatizar en quienes son los espectadores, así como el horario de publicación de diferentes temas. Como docentes podemos inducir a los alumnos a que vean tal o cual programación pero la tarea final es como padres de familia vigilar lo que nuestros hijos observan en televisión.
ES MUY TRISTE VER LO POBRE DE LA OFERTA Y SOBRETODO LA DEMANDA DE PROGRAMACION EN LA TELEVISION EDUCATIVA , INDEPENDIENTEMENTE DEL PAIS DE QUE SE ENCUENTRE , SEA ESPAÑA O MEXICO , EL COMUN DENOMINADOR ES LA ESCASA DEMANDA HACIA ESTE TIPO DE PROGRAMACION , PERO NO ES SOLAMENTE LO QUE SEGUN SE DICE QUE LOS PROGRAMAS SON DE POCO PRESUPUESTO NI ABURRIDOS , TAMPOCO SERÁ POR LA FALTA DE UTILIZACIÓN POR PARTE DE LOS DOCENTES , LOS CUALES SEAN POR FALTA DE CONOCIMIENTOS PARA UTILIZAR ESTA HERRAMIENTA EDUCATIVA , COMO POR LA AUSENCIA DE PROGRAMAS ACORDES A EL CURRICULUM SEGUN EL NIVEL EDUCATIVO QUE SE ENCUENTRE EL ALUMNO .
ResponderEliminarTAMBIEN ES IMPORTANTE EL AMBIENTE DENTRO DEL HOGAR , QUE TANTO LOS PADRES DE FAMILIA FOMENTAN O PROCURAN ESTE TIPO DE EDUCACION , SE PUEDE EMPEZAR CON LA TELEVISIÓN EDUCATIVA EN VALORES , EN BUENOS HABITOS , SOBRE ENFERMEDADES DE INTERES SOCIAL, PERO NO ESTANCARSE O QUEDARSE AHÍ , SINO CONTINUAR CON LOS PROGRAMAS DE PROGRAMACION CURRICULAR EN DONDE SE ABARQUEN OBJETIVOS DENTRO DE LOS PROGRAMAS DE ESTUDIO.
PARA AUMENTAR LA DEMANDA DE ESTE TIPO DE PROGRAMAS , DANDO ASI UNA MAYOR PRESUPUSTO , PARA LOGRAR UNA TELEVISIÓN DE MAYOR CALIDAD TANTO EN LOS CONTENIDOS COMO EN LA PARTE AMENA E INTERACTIVA.
GRACIAS MONICA GG
Buenas tardes, me permito hacer un comentario al respecto del tema: "Televisión educativa y audiencia, una aproximación conceptual", es indudable que la propuesta está un poco alejada de la realidad, a tarvés de los tiempos y en la actualidad casi tidis los hogares de México cuentan con una televisión, situación que no podremos modificar en mucho tiempo, pero si debemos atender y encontrar sosluciones al respecto; actualmente los docentes debemos ser más creativos y convencidos de que el análisis y la observación puede traer beneficios a nuestros alumnos a través de los programas de televisión.
ResponderEliminarEs evidente que el auge comercial de la televisión no está bien diseñado pero vende, a lo que de igual manera a quien le corresponde proponer reformas que acentúen más el área educativa sobre todos lo de los estudiantes, analizar las estrategias sobre los hoararios de audiencia para la transmisión de programas, etc; pero mientras eso pasa no debemos detenernos a esperar, debemos ocuparnos en obtener mayor beneficio de lo que tenemos.
Reciban un cordial saludo.
Ma. Guadalupe Ruiz Cisneros
Hola a todos:
ResponderEliminarA mi muy particular punto de vista, la televisión educativa cumple satisfactoriamente su propósito, el punto de divergencia puede ser el contexto en el que es utilizada pues sólo tenemos que pensar en aquellos lugares (que aún existen) en los que los estudiantes solamente tienen un aula de clase con pupitres y una televisión que acerca un experimento de laboratorio o bien una disección de una rana o la visualización de bacterias en un microscopio.
Afortunadamente algo que vino a apoyar satisfactoriamente a la televisión educativa fue la cobertura de internet para estos lugares inaccesibles, complementando documentalmente lo presentado en las programaciones propuestas.
México es un país en el que su uso es bien aprovechado y aunque efectivamente quienes proponen este tipo de televisión es el gobierno, los resultados son satisfactorios en la formación académica de alumnos de distintos niveles y formación docente para profesores.
COMPAÑEROS, BUENAS NOCHES:
ResponderEliminarEste tema en lo particular me resulta muy interesante, y al leer el artículo, podemos darnos cuenta de lo útil que resulta esta Herramienta si aprendemos a utilizarla adecuadamente, para lo cual es importante comenzar con conocerla. Es mucho lo que podemos ahondar sobre Televisión Educativa, pero es imprescindible hacer referencia de sus inicios con tal, en México se tiene como antecedente “La sala cinematográfica en la escuela Nacional Preparatoria” instalada en 1900 con fines didácticos. En 1922 Se forman los talleres cinematográficos de la SEP y dan inicio las primeras proyecciones de cine educativo. Hasta este momento se manejaba solo cinematografía, fue hasta el año de 1952 que se llevan a cabo las primeras emisiones educativas a control remoto del Hospital Juárez al circuito cerrado de televisión de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En Europa el desarrollo se dio casi paralelamente los primeros esfuerzos por hacer televisión educativa se dieron en Europa y Japón, después de la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1950-1960, aunque no es un recurso nuevo, realmente es poco aprovechado. La televisión educativa se pensó, entonces, como herramienta que ayudara a mejorar la escolarización tras el periodo de la post-guerra. Es importante no alejarnos de que, educar en televisión es sinónimo de introducir la escuela formal en la televisión.
Uno de los logros de mayor relevancia de la televisión educativa en México, fue sin duda la Creación de Televisión Rural de México, cuyo fin era emitir una programación dedicada a la educación popular, a la capacitación, a la orientación, a la información y al entretenimiento de las poblaciones urbanas y rurales. Que después dio paso con la televisión vía satélite a la educación primaria y secundaria por Televisión.
La verdad hay muchos otros logros que se han venido dando con la televisión educativa, pero lo importante es que la educación formal, (tradicional) logre incorporar esta importantísima herramienta como una estrategia para el aprendizaje.
PROFESORES
ResponderEliminarRECUERDEN QUE EN ESTE ESPACIO, USTEDES DEBERÍAN ENRIQUECER EL SITIO EN EL QUE PARTICIPABAN, ADEMÁS DE LOS COMENTARIOS QUE PUDIERAN HACER.
ESPERO QUE CONTINUEMOS EN NUESTRAS CONTRIBUCIONES CIBERNÉTICAS
SALUDOS, DRA. LUZMA. RAMÍREZ
PROFESORES:
ResponderEliminarRECUERDEN QUE LA INTENCIÓN ERA ENRIQUECER EL SITIO DONDE CADA UNO DE USTEDES DEBERÍA DE PARTICIPAR. ESPERO QUE CONTINUEMOS CON LA AVENTURA CIBERNÉTICA
SALUDOS, DRA. LUZ MA. RAMÍREZ
AÚN…. “UNA CORTA HISTORIA”
ResponderEliminarEn la actualidad, nos invade una gran variedad de programas “educativos” estos, se han disparado a partir de los años setentas. En este nuevo paradigma, es una respuesta invarable de la tecnología que involucra a la educación, esta última se apoya de los medios de comunicación masivos para incidir en un mayor número de personas, a partir de un lenguaje verbo audio visual.
El cine como medio de difusión educativa cede paulatinamente el paso a la transmisión sincrónica de sonidos e imágenes de recepción simultánea que ofrece la televisión. En México las transmisiones experimentales de González Camarena inician en 1946 por XHIGC. A partir de entonces el binomio televisión y educación inician el recorrido de las distintas experiencias que configuran la televisión educativa hasta nuestros días.
A lo largo de este tiempo, la relación entre gobierno y medios de comunicación privados, Ha generado un tipo de ideología conveniente para la clase hegemónica que ayuda a mantener el estado de las cosas (status quo), mientras las voces disidentes y miradas subversivas en contra del sistema, han tenido que ver pasar varias décadas antes de encontrar una leve luz de esperanza en los medios de comunicación, pues las más de las veces la apertura de la información es sólo el espejismo de las válvulas de escape institucional. A propósito de lo anterior la a Ley Federal de Radio y Televisión (1960) , contempla que:
La televisión constituye una actividad de interés público que compete al Estado proteger y vigilar, su función social es: Contribuir al fortalecimiento de la integración nacional y al mejoramiento de las formas de convivencia humana
Afirmar el respeto a los principios de la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares. Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la niñez y la juventud. Contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo y a conservar las características nacionales, a las costumbres del país y sus tradiciones, la propiedad del idioma y a exaltar los valores de la nación mexicana.
Fortalecer las convicciones democráticas, la unidad nacional y la amistad y cooperación internacionales.
Dista mucho, aún, de ser una ley vanguardista y liberadora, que permita y fomente la libre expresión y libertad de ideologías
El gobierno federal, a través de diferentes instancias, ha sido el principal promotor de la educación con apoyo de tecnología. Aún antes de la llegada de la televisión, la Secretaría de Educación Pública ya trabajaba al respecto. Por tanto no es raro que sea el gobierno quién cuente con mayor experiencia en el uso educacional de la televisión.
La Secretaría de Educación Pública a través de diferentes instancias, ha estado presente durante casi cinco décadas en la televisión con fines educativos. Actualmente la Dirección General de Televisión Educativa es la encargada de generar dichos trabajos. La Dirección General de Televisión Educativa, dependencia de la SEP, es el organismo más importante en cuanto a televisión educativa se refiere, y tiene a su cargo el sistema EDUSAT, el más importante en su naturaleza en Latinoamérica. EDUSAT pretende lograr un esquema de equidad en materia educativa como difusor del conocimiento a partir de medios electrónicos y con esto contribuir al abatimiento del rezago educativo en México. Este sistema cuenta con 30 mil puntos receptores en casi todo el Continente Americano. Con nueve canales de programación propia y tres de retransmisión y cuatro de radio.
De los nueve canales con programación propia, la Dirección General de Televisión Educativa (DGTVE) administra el canal 11, 12, 14 y 17, mientras que el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILCE) se encarga de los canales 13, 15, 16 y 18, y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes el Canal 23
SALUDOS.....!